Estas acostada. Pensando en todos esos momentos felices que pasaste a su lado. Los echas de menos. De vez en cuando se escapa alguna lagrima, pero no pasa nada, sabes que pertenece a tu pasado, y que tienes que vivir el presente, pues tu futuro dependerá de ello. Observas fotos, cartas, tienes muchas cosas que te recuerdan a él, y te preguntas: ¿Por que no me deshago de estas cosas que me rodean y me hacen pasarlo mal? y pocos segundos después tu cabeza piensa: No me hacen pasarlo mal, las lagrimas que derrocho son de felicidad, ese pasado, es el que hace que hoy este así de fuerte, esas cartas y fotos cada vez que las veo siento ese cosquilleo en la barriga que tanto me gustaba sentir. Y aunque me siga haciendo esa pregunta una y otra vez, siempre habrá la misma respuesta, porque fuiste tú el único capaz de llenarme de alegría en una milésima de segundo, y eso nunca se me podrá olvidar, siempre se quedará conmigo.
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